Verdolaga – Portulaca oleracea

Plantas herbáceas

Verdolaga [Catalán]
Verdolaga [Castellano]
Portulaca oleracea [Científico]

Introducción

La verdolaga es una planta herbácea suculenta y anual, de la familia de las portulacáceas, conocida por su gran resistencia y versatilidad. Crece tendida a ras de suelo, con tallos rojizos que se extienden en forma de tapiz, y hojas carnosas de un verde brillante características. A pesar de ser considerada a menudo una mala hierba que aparece entre los cultivos y los huertos, la verdolaga es en realidad un tesoro botánico: destaca por su elevado valor nutritivo, por sus usos medicinales tradicionales e incluso por antiguas atribuciones mágicas. Desde tiempos remotos ha sido apreciada en diferentes culturas como alimento y remedio, y la ciencia moderna ha confirmado muchas propiedades. Con un tono fresco y humilde, esta pequeña planta nos ofrece equilibrio y regeneración, recordándonos que aquello que a menudo despreciamos bajo nuestros pies puede esconder grandes virtudes.

Hojas

Las hojas son simples, de forma espatulada (es decir, más anchas en el extremo que en la base) y textura carnosa. Se insertan de manera opuesta en los nudos inferiores del tallo y en grupos más densos hacia el extremo de los tallos; presentan una pequeña cola (pecíolo corto) y a veces bordes ligeramente enrojecidos. Estas hojas almacenan agua, hecho que le permite sobrevivir en condiciones secas.

Tallo

La Portulaca oleracea presenta un porte prostrado: se arrastra formando esteras bajas de unos 10–40 cm de diámetro 4 5 . Sus tallos son lisos, suculentos y de tono rojizo o púrpura, muy ramificados desde la base.

Frutos

Después de la flor, se forma el fruto, una pequeña capsula ovoide con una “tapeta” que se abre cuando las semillas están maduras (pixidio). Dentro contiene numerosas semillas minúsculas, redondeadas y negras, una sola planta puede producir miles de semillas viables.

Flores

Durante los meses cálidos, la verdolaga produce flores pequeñas, de color amarillo vivo. Cada flor hace unos 5–8 mm de diámetro, con cinco pétalos redondeados y numerosos estambres en el centro. Suelen abrirse solo unas horas en las mañanas soleadas de verano. La floración se alarga desde mediados de verano hasta bien entrada el otoño.

Raíces

Las raíces de la verdolaga constan de un axen delgado y profundo (raíz principal o pivotante) del cual salen muchas raíces secundarias fibrosas. Este sistema radical le otorga gran capacidad de extracción de agua y nutrientes, contribuyendo a su tenacidad.

Hábitat

Etimología

El nombre Portulaca oleracea proviene directamente del latín. Portulaca deriva de pórtula, que significa “pequeña puerta” o “portezuela”, en alusión a la peculiar tapeta que cubre la cápsula del fruto y que se abre cuando las semillas están maduras. El epíteto oleracea viene del latín olus (“verdura, hortaliza”) e indica el uso comestible de esta planta, igual como se emplea en otras especies (por ejemplo, Brassica oleracea designa la col), denotando que es una hierba utilizada como verdura.
Popularmente, se la conoce como verdolaga tanto en catalán como en castellano. Este nombre parece tener origen en el mozárabe andalusí berdiláqaš, el cual a su vez deriva del latín portulaca, pero fue influido por la asociación con verd- (de “verde”, por el color de la planta). Así, verdolaga vendría a significar aproximadamente “la verde portulaca”. En catalán también es conocida en algunas comarcas como enciam de patena, posiblemente por la forma redondeada de las hojas que recuerdan una patena (el plato litúrgico).

Historia de la verdolaga

Historia de la verdolaga

Antigüedad
La verdolaga era ampliamente utilizada en la antigua Mediterránea tanto en alimentación como en medicina. Ya aparece en fuentes griegas clásicas: Teofrasto (siglo IV aC) la menciona con el nombre de andrákhne como una de las hierbas de verano que se siembra en abril. Se han encontrado semillas de Portulaca en yacimientos arqueobotánicos de la edad del bronce y del hierro en el Mediterráneo, indicando que se recolectaba o cultivaba desde muy antiguo. El médico griego Dioscórides (siglo I dC) la describe en su Materia Medica y la recomienda para tratar cefaleas, inflamaciones, ardores de estómago, úlceras e incluso para expulsar gusanos intestinales. Destacaba también su virtud anafrodisíaca, afirmando que “extingue el deseo sexual ardiente” disolviendo el fuego interno de la lujuria. Los romanos la conocían igualmente: Plinio el Viejo la recoge en su Historia Natural y, confiando plenamente en sus propiedades curativas, aconseja llevar siempre una planta colgada al cuello a modo de amuleto para proteger la salud. Esta práctica indica la fe que se tenía en la planta como panacea. Plinio relata el caso de un hispano que se curó de los males de garganta llevando una raíz de verdolaga atada al cuello.

Edad Media
En la edad media, la verdolaga continuó formando parte de los remedios populares y de la dieta campesina. Los médicos árabes medievales la apreciaban: Avicena (Ibn Sina, c. s. X) la incluye en su Canon de Medicina y destaca sus propiedades refrescantes, advirtiendo (siguiendo la línea de Hipócrates) que un uso excesivo podía dañar la vista diurna. En la Europa cristiana, la famosa abadesa Hildegarda de Bingen (s. XII) menciona la verdolaga pero con recelo, diciendo que es una hierba demasiado fría y mucosa y “no provechosa de comer” para el hombre, probablemente desaconsejando su consumo por sus efectos refrescantes excesivos sobre el cuerpo. A pesar de esta opinión, la verdolaga se usaba: aparece en recetarios monacales como verdura de cuaresma y para calmar fiebres. También se consumía en ensaladas en el sur de Europa; de hecho, un autor milanés del siglo XIII, Bonvesin de la Riva, la incluye en la lista de comidas vegetales habituales en la ciudad de Milán en 1288, prueba que no había caído en el olvido. En la tradición judía medieval, la verdolaga es mencionada en textos rabínicos con diversos nombres, y se decía de ella que era la “verdura rápida” por su rápido crecimiento y expansión. Sin duda, campesinos y hortelanos de la edad media la conocían bien: era una hierba colateral de los cultivos, aprovechada como verdura estival en época de vacas flacas y como planta medicinal refrescante.

Cabe añadir que la verdolaga también figuraba en la tradición oriental: se cree que podría aparecer en tratados médicos chinos antiguos, y en la medicina ayurvédica de la India también era conocida por sus cualidades refrescantes. Hay evidencias de que la planta llegó al continente americano antes de la llegada de los europeos – por ejemplo, se han encontrado restos de verdolaga en un yacimiento de Canadá datadas en el siglo XV. Sea por migración natural o por introducción humana precoz, la “planta que nunca muere” se había difundido mucho antes de la era moderna.

Renacimiento e Ilustración
Con el renacimiento de la herboristería en los siglos XVI–XVII, la verdolaga vuelve a aparecer en los grandes herbarios europeos. John Gerard, en su Herball (1597), destaca sus propiedades antiinflamatorias y calmantes. Nicolas Lémery y otros farmacéuticos del s. XVII la incluyen en farmacopeas por sus virtudes diuréticas y antiescorbúticas (contra el escorbuto, gracias a la vitamina C). John Parkinson, botánico de la corte inglesa, en su obra Theatrum Botanicum (1640) recoge los usos tradicionales y añade algunas curiosidades: por ejemplo, recomienda el zumo de verdolaga mezclado con aceite de rosas para curar quemaduras causadas por rayos o pólvora, y para aliviar el dolor de los “pechos doloridos de las mujeres lactantes”. También se remarca su uso para bajar la fiebre y temperar “el calor del hígado”.

En este período, la teoría de los humores dominaba la medicina europea, y la verdolaga encarnaba a la perfección el perfil de hierba de naturaleza fría y húmeda, útil para contrarrestar excesos de calor corporal.

No es extraño que Nicholas Culpeper (astrólogo y herbolario inglés, s. XVII) la clasificara bajo la influencia de la Luna en signo de Cáncer, atribuyéndole propiedades de enfriar los humores y calmar la sangre y el estómago. Culpeper recomendaba tomarla en ensalada o en zumo contra la gota y las inflamaciones internas, alineándose con la sabiduría popular de la época. En la obra Flora de Catalunya (1796), los botánicos Palau y Verge ya recogen el nombre “verdolaga” y destacan que se come en ensalada y se usa para “adelgazar la sangre”. A finales del siglo de las luces, la verdolaga era bien conocida tanto en la botánica científica (Carl Linné le había dado ya el nombre latín oficial en 1753) como en la medicina popular en toda Europa.

Siglos XIX–XX
Durante los siglos XIX y XX, la verdolaga experimentó altibajos en su popularidad. En la primera mitad del siglo XIX, la medicina formal la incorporó tímidamente: aparece en algunos dispensarios y tratados de materia médica como hierba refrescante y diurética, pero quedó en un segundo plano ante fármacos más nuevos. Sin embargo, en el ámbito rural se seguía usando: por ejemplo, en las comarcas valencianas se hervía para hacer cataplasmas contra el dolor de muelas, y en las islas Baleares se hacían infusiones depurativas. Muchos campesinos la habían visto siempre en sus huertos y sabían que era comestible y medicinal, transmitiendo su uso de generación en generación (aunque con el tiempo fue menospreciada como “hierba borda”).

En cuanto a la alimentación, a mediados del siglo XX la verdolaga se fue olvidando en muchas cocinas locales, considerada comida de subsistencia o pienso para animales. No obstante, en otros lugares del mundo se mantuvo: en México, por ejemplo, sigue siendo un ingrediente tradicional y en el Próximo Oriente se sigue consumiendo en ensaladas y en salazones.

En los años 1970–80, con el interés creciente por los alimentos silvestres y la nutrición, la verdolaga fue “redescubierta” por los científicos: estudios norteamericanos y europeos revelaron que era excepcionalmente rica en omega-3, antioxidantes y vitaminas. Un artículo de 1986 la proclamó “la verdura más rica en vitamina A y E” entre 200 vegetales analizados, sorprendiendo a la comunidad científica. También se confirmó que contenía cantidades significativas de melatonina (un compuesto regulador del sueño) y por eso algunas hipótesis ligaban este hecho con los usos tradicionales para favorecer el sueño. Hacia finales del siglo XX, hortelanos pioneros comenzaron a cultivar variedades mejoradas (como la “verdolaga dorada”) para la venta en mercados locales, y la bibliografía etnobotánica la revaloró como una de las llamadas “malas hierbas útiles”.

Actualidad
En la actualidad, la verdolaga vive un renacimiento de interés en diversos ámbitos. Desde el punto de vista gastronómico, chefs de cocina silvestre y dietistas la promueven como un “superalimento” por su extraordinario perfil nutricional (rica en minerales, ácidos grasos omega-3, vitaminas y fibra) que puede contribuir a dietas saludables.

En el ámbito medicinal y científico, se están llevando a cabo estudios exhaustivos sobre sus propiedades. En 2023 se ha publicado una revisión completa sobre la Portulaca oleracea que confirma los efectos antiinflamatorios, inmunomoduladores y antioxidantes reportados tradicionalmente, e investiga su potencial en la reducción del colesterol y la glucemia. También se evalúa su uso en tratamientos contra enfermedades de la piel, trastornos digestivos e incluso como complemento en dietas para la diabetes y enfermedades cardiovasculares, con resultados preliminares prometedores. Por otro lado, se enmarca la verdolaga en proyectos de agricultura sostenible: al ser una planta poco exigente y nutritiva, se propone cultivarla más extensivamente para aprovecharla tanto en alimentación humana como para nutrir al ganado (aunque con moderación, por sus compuestos). Finalmente, a nivel etnobotánico se están recogiendo los conocimientos populares que quedaban: hoy sabemos que la gente mayor de muchas comarcas aún recuerda remedios con verdolaga y recetas tradicionales, y gracias a iniciativas como herbolarios comunitarios y grupos como Eixarcolant, este legado se documenta y se difunde nuevamente.

Usos medicinales de la verdolaga

Usos medicinales de la verdolaga

Desde el punto de vista medicinal, la verdolaga es valorada sobre todo por sus propiedades refrescantes, emolientes y antiinflamatorias. Toda la planta (especialmente las partes aéreas frescas) contiene abundantes mucílagos, unas sustancias gelatinosas que ejercen acción emoliente, alivian irritaciones e inflamaciones, y también cierto efecto laxante suave. Por este motivo, tradicionalmente se ha usado la verdolaga para calmar mucosas inflamadas en el tracto digestivo y urinario: por ejemplo, en caso de gastritis, colitis o cistitis, tomándola en preparados que aportan esta acción suave y refrescante sobre los tejidos internos. También es rica en vitamina C, lo cual la hacía útil contra el escorbuto y le confiere propiedades antioxidantes.

Enumeramos a continuación algunos de los principales usos medicinales tradicionales de la verdolaga y cómo preparar los remedios caseros correspondientes:

  • Diurética y depurativa: Favorece la eliminación de líquidos y toxinas, indicada en retención, gota, reuma y depuración de sangre. El efecto se debe a los mucílagos y a los omega-3 con acción antiinflamatoria renal.
    Preparación: Infusión o decocción suave con 15–20 g de hojas frescas en un vaso de agua, por la mañana en ayunas.
  • Emoliente digestiva y laxante suave: Alivia irritaciones gástricas e intestinales, regulando el tránsito sin ser un purgante drástico. También se ha utilizado contra colitis, hemorroides y gusanos intestinales.
    Preparación: Comer cruda en ensalada o decocción de 100 g de planta fresca en 1 L de agua (4–5 tazas/día).
  • Antiinflamatoria y calmante interno: enfría el exceso de “calor interna” en fiebres, dolores de cabeza y sofocos.
    Preparación: Zumo fresco triturando la planta y tomando 2–3 cucharadas al día, solo o con agua/vino.
  • Antidiabética e hipotensora: puede reducir la glucemia y mejorar la sensibilidad a la insulina (diabetes tipo 2). El efecto diurético, el potasio y el magnesio contribuyen a un ligero descenso de la presión arterial.
  • Aplicaciones tópicas: cicatrizante y calmante para heridas, quemaduras, eczemas, picaduras y ojos irritados.
    Preparación: Cataplasma con planta fresca triturada o compresa con infusión concentrada.
  • Analgésica y antiespasmódica local: calma cólicos, dolores menstruales o de muelas.
    Preparación: Hojas hervidas con vinagre aplicadas calientes al vientre o masticar hojas frescas.

Otros usos:

Tradicionalmente empleada contra picaduras venenosas y, en la medicina china, para disentería y diarreas infecciosas. Estudios recientes apuntan a propiedades antioxidantes, neuroprotectoras y posibles efectos anticancerígenos.

Precauciones:

A pesar de sus beneficios, la verdolaga contiene cantidades altas de ácido oxálico, igual que las espinacas o la onagra. Este compuesto puede contribuir a la formación de cálculos renales en personas predispuestas e interferir en la absorción de calcio y otros minerales. Por eso se recomienda un consumo moderado y, si se toma de forma regular, combinarla con alimentos ricos en calcio (por ejemplo, yogur o queso) que ayuden a precipitar los oxalatos y reducir su absorción.

Usos comestibles de la verdolaga

Usos comestibles de la verdolaga

La verdolaga es una planta silvestre que se puede comer y que ha viajado por mesas de todo el mundo. Tiene un gusto fresco, ligeramente ácido y un poco salado, con una textura jugosa y especial gracias a los mucílagos (parecido a la okra).

Es una bomba de nutrientes:

  • Más provitamina A que zanahorias y espinacas.
  • Mucha vitamina C y E.
  • Minerales como potasio, magnesio y calcio para músculos, huesos y dientes fuertes.
  • Omega-3 como el de los pescados, ideal para el corazón y contra la inflamación.
  • Proteína vegetal y fibra… ¡y todo esto con menos de 20 kcal por cada 100 g!

¿Cómo se come?

  • Cruda en ensaladas: fresca y crujiente, combina con lechuga, tomate o incluso sandía 🍉.
  • Cocida: salteada con ajo, en sopas, guisos, tortillas o rellena en empanadas.
  • En vinagre o fermentada: como un “pickle” refrescante.
  • Semillas nutritivas: algunos pueblos las tostaban para hacer harina.
  • En batidos o zumos: ¡con piña, menta y limón es súper refrescante!

Trucos y curiosidades

  • Cogerla bien de mañana le da un punto más ácido y aromático.
  • Las hojas tiernas son ideales crudas; los tallos más gruesos, mejor cocidos.
  • Para evitar que sea demasiado mucilaginosa, cocínala con tomate o un poco de vinagre.
  • Combina genial con frutas dulces y quesos salados como feta o mató.

Esta “planta de los peces” es una joya escondida en nuestros campos, llena de energía y sabor. ¿Quién dice que las “malas hierbas” no pueden ser un tesoro? 💚

Recetas con verdolaga

Recetas con verdolaga

Estofado de garbanzos con verdolaga1

Ingredientes:

  • 500 g de garbanzo pequeño cocido
  • 500 g de hojas y tallos de verdolaga
  • 2 cebollas
  • 4 tomates
  • 5 ajos
  • aceite
  • sal

Procedimiento:

  • Hacemos un sofrito oscuro poniendo la cebolla cortada en juliana en una cazuela con aceite. Durante unos minutos la dejamos dorar bien con el fuego bien vivo, aunque coja color muy deprisa.
  • Cuando ya está marronosa, bajamos el fuego y la cubrimos de agua. La dejamos cocer así hasta que el agua se ha evaporado y la cebolla queda blanda y brillante. Seguidamente añadimos los ajos y cuando cogen color también el tomate rallado.
  • Una vez ha reducido añadimos la verdolaga cortada a trocitos y la cubrimos con el agua de hervir los garbanzos y lo dejamos cocer durante 10 minutos. Para acabar, añadimos los garbanzos y lo cocemos todo junto durante 5 minutos más.
Estofado de garbanzos con verdolaga.
Fuente: Eixarcolant

Ensalada de nopales con verdolagas y queso feta2

Ingredientes:

  • 4 a 6 nopales CRUDOS baby picados en daditos mini
  • 1/2 a 1 manojo de verdolagas (las hojitas)
  • 10 a 15 tomates cherry partidos en cuartos
  • Queso feta al gusto, trinchado
  • 2 cucharada de cebolla picada muy finita o más al gusto
  • 3 cucharada de cilantro picadito (opcional)
  • EXTRAS: añadimos a veces garbanzo cocido o aguacate y queda deliciosa pero son cosas opcionales
  • PARA LA VINAGRETA
  • 1/4 taza de zumo de limón
  • 1 a 2 cucharada aceite de oliva extra virgen de buena calidad como el de Taula Sana
  • 1 cucharadita de orégano
  • Sal y pimienta
  • PARA CURARLOS
  • 3 a 4 cucharadita de sal gruesa (varía entre la cantidad de nopales) ¡¡PERO NO MÁS PORQUE SE SALAN!! ¡¡Cuidado!!

Procedimiento:

  • Cura los nopales en sal: mézclalos con la sal y muévelos con las manos o una cuchara mucho tiempo para que salga la baba (formará muchísima espuma, se pondrán tiernos y de color verde vivo, ¡lo notarás!)
  • Cuando los veas que están verdes color vivo y ya suaves, enjuágalos con MUCHÍSIMA agua para que salga la baba y no se salan.
  • Cuélalos y enjuágalos muy muy bien y ya están preparados para utilizarse.
  • Prepara la ensalada mezclando los nopalitos, las verdolagas, el tomate «cherry», el feta, la cebolla, el orégano, el limón, el aceite de oliva, sal y la pimienta. Prueba y ajusta sazón. Añade más limón o aceite de oliva para balancear los sabores.
  • Sirve con pimienta y espolvoreando más feta si quieres.
Ensalada de nopales con verdolagas y queso feta
Fuente: Mesa Sana México

Sopa de verdolaga3

Ingredientes:

  • 2 manojos de verdolaga
  • 800 g de patatas para cocer
  • 500 g de tomate pera
  • ½ cebolla mediana
  • 2 o 3 dientes de ajo
  • 2 o 3 chiles chipotle en adobo (u otra variedad de chile)
  • 2 o 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 l de caldo de pollo, carne o verduras
  • Sal
  • Pimienta negra molida

Procedimiento:

  • Empezamos por preparar 2 manojos de verdolaga. Nos quedamos con las hojas y los tallos más tiernos, descartando el tallo central de cada rama ya que son las partes más duras. Una vez acabada, es fundamental lavar bien la verdolaga para eliminar cualquier resto de tierra o impurezas.
  • Continuando con la preparación, tomamos 800 g de patatas de una variedad recomendada para cocer y las lavamos bien y las pelamos. Después, las cortamos en cubos de aproximadamente 1,5 cm. Reservamos para más adelante.
  • Pasamos a la técnica del tatemat. Colocamos 500 g de tomates pera, media cebolla mediana pelada y 2 o 3 dientes de ajo (con la piel) en una plancha caliente, sin ningún tipo de materia grasa. Dejamos que se vayan quemando ligeramente y los iremos volteando, hasta conseguir el color oscuro por ambos lados.
Ingredientes para la sopa de verdolaga
Fuente: Bon Viveur
  • Después de que el tatemat esté listo, retiramos todo de la plancha y lo colocamos dentro del vaso de la batidora junto con 2 o 3 chiles chipotle en adobo, según el nivel de picante deseado. Trituramos.
  • El siguiente paso es colar el triturado para eliminar cualquier trozo de piel o semilla que haya quedado. Queremos una salsa tan fina como sea posible para que la textura de la sopa sea perfecta. Nos podemos ayudar de un pilón de mortero para facilitar la tarea.
  • En una cazuela grande calentamos 2 o 3 cucharadas de aceite de oliva. Añadimos la salsa colada y cocinamos a fuego medio durante unos 10 minutos.
  • Cuando la salsa esté hecha, incorporamos 1 litro de caldo de pollo (de carne o de verduras) y las patatas que habíamos reservado. Ponemos al punto de sal y pimienta negra molida, y dejamos cocer a fuego medio-bajo de 15 a 20 minutos.
  • Cuando las patatas estén casi cocidas, es hora de añadir la verdolaga que habíamos preparado. Incorporamos las hojas y tallos tiernos a la cazuela.
  • Finalizamos la cocción dejando que todo se cocine unos 5 minutos más, hasta que las patatas y la verdolaga estén tiernas. En este momento ya podemos servir la sopa.
Sopa de verdolaga
Fuente: Bon Viveur
Curiosidades mágicas de la verdolaga

Curiosidades mágicas de la verdolaga

Astrología

Tradicionalmente, se asocia a la Luna y al elemento agua. Las hierbas lunares suelen ser jugosas, refrescantes y a veces saladas.

Magia

En antiguas recetas de magia natural, la verdolaga aparece como planta protectora del sueño y escudo contra malos espíritus. En el Corpus Hermeticum Greco-latino (Papiros Mágicos Griegos) se la menciona bajo un nombre críptico: “Sangre de Ares”, un pseudónimo que servía para ocultar la identidad de ciertas hierbas a los no iniciados. Curiosamente, Ares (Marte) es el opuesto de la Luna en carácter (Ares es fuego y guerra); quizás la verdolaga recibió este nombre oculto por su sorprendente resiliencia incluso bajo el calor marcial del verano, como si llevara la sangre del dios de la guerra pero a la vez fuera capaz de calmarla.

Mensaje

«Soy portadora de equilibrio y frescura interior. Disuelvo el calor que quema por dentro, calmo la impaciencia y reconecto tu cuerpo con la tierra húmeda que te nutre. Conmigo reencuentras la cordura y la humildad, dejando que la vida fluya a su ritmo natural. Te ayudo a regenerarte y a fluir con los ciclos de la Naturaleza. No hay que forzar nada».

Bibliografía

Bibliografía

  • Cirujeda Razenberger, Alicia y Zaragoza Larios, Carlos. La cara amable de las malas hierbas. Usos alimentarios, medicinales y ornamentales de las plantas arvenses. Aragón: CITA (Centro de investigación y tecnología agroalimentaria de Aragón), p. 88-89
  • Rodrigo Mora, Félix. ‘Usos de 113 plantas silvestres de los campos norteños’. Vigo.
  • Dr. Berdonces, José Luis (2016). ‘Gran Enciclopedia de las Plantas Medicinales”. Madrid: Ediciones TIKAL, p. 948
  • Font i Quer, Pius (2005).’Plantas medicinales. El Dioscórides renovado’. Barcelona: Ediciones Península.
  • Malva Rodríguez, J. (2020). “La verdolaga, una planta infravalorada”. En: Revista Herbasana nº45. (Artículo de divulgación en castellano, destacando los usos culinarios y curativos de la verdolaga, con recetas).
  • López i Orús, R. (2018). “Etnobotánica de la verdolaga en Cataluña”. Ponencia en el 3er Congreso de Plantas Olvidadas, Igualada. (Resumen de los usos tradicionales de P. oleracea recogidos en diferentes comarcas catalanas).
  • Crump, Margaux (2023). “Viriditas: Musings on Magical Plants – Portulaca oleracea”. World Sensorium/Conservancy. (Artículo divulgativo que explora la historia, usos medicinales y conexiones mágicas de la verdolaga).