Amapola – Papaver roheas
Plantas herbáceas
Rosella, pipiripip, gallaret… [Catalán]
Amapola, ababol… [Castellano]
Papaver roheas [Científico]


Hábitat
La amapola es una planta silvestre que prolifera en ambientes abiertos y soleados. ¿Dónde la puedes encontrar? Pues en campos de cultivo, rastrojos y prados, pero también en los márgenes de las carreteras y caminos, en los terrenos yermos y en los bordes de los campos. Es famosa por crecer en medio de los campos de trigo y otros cereales; de hecho, la consideran una mala hierba de los sembrados porque crece mezclada con los cultivos y a veces es demasiado abundante. Prefiere terrenos sueltos y arenosos, que no se encharquen, y le gustan los climas templados y cálidos. Por eso su época de floración es en primavera y verano, cuando hay sol y las temperaturas son suaves. Después del invierno, en los campos labrados empieza a asomar la cabeza y, hacia abril y mayo, explota en floraciones de color rojo intenso que se pueden ver desde lejos. Si alguna vez ves un campo todo rojo en primavera, ¡seguramente está lleno de amapolas!
Historia de la amapola
Historia de la amapola
La relación de la amapola con los humanos viene de muy antiguo. ¿Sabías que aparece mencionada en textos médicos del antiguo Egipto? En efecto, la amapola era una de las hierbas recogidas en el famoso Papiro de Ebers (un antiguo documento medicinal egipcio del 1550 aC!). Más adelante, en la antigua Grecia, sabios como Teofrasto recomendaban comer sus hojas tiernas en ensaladas para aprovecharlas como alimento verde. Otro médico griego, Dioscórides, en el siglo I, explicaba una receta curiosa para usarla como somnífero: decía que hirviendo 5 o 6 cabezas (cápsulas) de amapola en vino y dándolo a beber, se conseguiría dormir a cualquier persona. Esta idea de usar la amapola para favorecer el sueño viene de muy lejos.

Propiedades y usos medicinales de la amapola
Propiedades y usos medicinales de la amapola
Aunque la amapola no es tan potente como su prima adormidera (Papaver somniferum, de donde se extrae el opio), sí que contiene algunas sustancias activas interesantes. Sus pétalos y cápsulas tienen alcaloides como la roeadina, que le dan propiedades sedantes y relajantes suaves. Por eso, tradicionalmente se ha usado la amapola para ayudar a dormir y calmar los nervios.
Por ejemplo, se preparan infusiones de pétalos de amapola antes de ir a dormir para combatir el insomnio. También se han utilizado para calmar la tos y los resfriados, ya que las flores tienen mucílagos (sustancias emolientes) que suavizan la garganta y, combinadas con los alcaloides, ayudan a disminuir la tos seca. Además, tienen efecto espasmolítico (calman espasmos), de manera que pueden aliviar los dolores menstruales y los cólicos. Antiguamente, se decía que también ayudaban con la diarrea infantil y otras molestias digestivas.
Una preparación típica es el chicle de amapola o jarabe casero para la tos: se hierven las flores en agua con azúcar hasta obtener un jarabe rojizo, y se toma a cucharadas para calmar la tos irritativa (eso sí, en dosis moderadas). También se pueden hacer cataplasmas con los pétalos frescos para aliviar inflamaciones en la piel o en los ojos irritados (¡ojo, que mancha de rojo!).

Precauciones:
Hay que decir que la amapola es muy segura en las dosis recomendadas, ya que sus alcaloides son pocos y suaves. No tiene efectos tóxicos importantes si no nos excedemos, pero por precaución no se aconseja para embarazadas, madres lactantes ni niños pequeños (los más pequeños mejor que se esperen a ser mayores para probar remedios de plantas). Y recuerda: aunque sea natural, siempre es bueno consultar a un adulto o a un médico antes de tomar remedios de plantas.
Usos comestibles de la amapola
Usos comestibles de la amapola
Sorprendentemente, ¡la amapola también se puede comer! Diferentes partes de la planta se han usado en la cocina tradicional, especialmente en épocas de guerra o escasez en que se comían muchas hierbas silvestres. Hoy en día, estos usos culinarios se están redescubriendo en la cocina silvestre. Veamos cómo:
Hojas tiernas: Las hojas jóvenes de la amapola (antes de que salga la flor) se pueden comer crudas en ensaladas o bien cocinadas como si fueran espinacas. Tienen un sabor suave, un poco ácido y ligeramente picante que da gracia a los platos. A nivel nutritivo son bastante buenas: aportan vitaminas A y C, y minerales como calcio y hierro. Tradicionalmente, en los pueblos las recogían para hacer tortillas, sopas o simplemente salteadas con ajo y aceite, mezcladas con otras verduritas del campo.
Pétalos de la flor: Aunque no lo parezca, ¡los pétalos de amapola son comestibles! Se han utilizado para hacer infusiones relajantes (el té de amapola tiene un color rojo precioso), para hacer mermeladas (mezclando pétalos con azúcar y limón, queda una confitura roja y aromática) e incluso para decorar ensaladas y postres. Eso sí, el sabor de los pétalos es más bien sutil o ligeramente amargante, así que a menudo se usan más por el color y las propiedades que por el gusto. Un uso antiguo era poner pétalos de amapola en vinos y vinagres para darles un toque de color rojo y aprovechar sus propiedades calmantes.

Semillas de amapola: Seguro que conoces las semillas de amapola porque se usan mucho en la panadería. Son aquellas semillas negritas y diminutas que se ponen encima de los panecillos, bastoncitos o en pasteles como el Mohnkuchen alemán. Las semillas de amapola no contienen alcaloides (no, ¡no tienen opio! Son de una especie diferente de las que se usan para opio) y son muy nutritivas: son ricas en fibra, en proteínas (contiene proteínas vegetales buenas) y en grasas saludables como el ácido linoleico y oleico. Además, tienen calcio, hierro, magnesio… ¡Un superalimento en miniatura! En la cocina, se pueden usar de muchas maneras: añadirlas a la masa del pan, a galletas o magdalenas para dar un toque crujiente; espolvorearlas sobre yogures, ensaladas o muesli; o hacer salsas y pastas mezclándolas con miel o mantequilla (por ejemplo, en algunos lugares hacen una miel con semillas de amapola para acompañar quesos). En países de Europa central, es típico hacer un pastel de semillas de amapola o rolls rellenos de pasta de amapola que tienen un sabor dulce y un poco de frutos secos. Y en Oriente, también las usan tanto en platos dulces como salados, por ejemplo en curris o guisos las tuestan un poco para sacarles el aroma de nuez que tienen.
Recetas con amapola
Mermelada de pipiripips1
Ingredientes:
- 120 gr de pétalos de pipiripip
- tres manzanas (300 gr.)
- 250 gr de azúcar no refinado
- 3 vasos de agua
- una cucharada de piel de limón
Procedimiento:
- Hervimos la manzana pelada y troceada, junto con el azúcar y los 3 vasos de agua, durante 15 minutos.
- Añadimos los pétalos y lo dejamos cocer 10 minutos más, con la piel de limón.
- Lo pasamos por la batidora y si es necesario rectificamos de agua.
- Llenamos los botes de vidrio y lo hacemos hervir 15 minutos al baño maría.
- Veréis que las hojas de Pipiripip son muy fibrosas y les cuesta triturarse. Por eso es necesario que hiervan su rato, sino no se dejan triturar. Hay que insistir para que quede una mermelada fina.

Fuente: Gastronomia Salvatge
Mohntorte, bizcocho de amapola (sin gluten) 2
Ingredientes:
- 170 g de mantequilla pomada
- 180 g de azúcar 120+60
- 6 huevos L
- La piel rallada de 1 limón mediano
- 125 g de nueces
- 250 g de semillas de amapola
Procedimiento:
- Ve precalentando el horno mientras mueles las amapolas y las nueces.
- Bate la mantequilla con el azúcar (120 g) hasta que esté cremosa.
- Separa las yemas y las claras. Añade, una por una, las yemas a la masa que has obtenido de la mantequilla y el azúcar. Continúa batiendo.
- Incorpora la amapola y la nuez molida. Mezcla-ho muy bien.
- Bate las claras a punto de nieve. Cuando las claras estén formando una espuma suave añade poco a poco el azúcar (60 g). Continúa batiendo hasta que tengas una espuma firme.
- Pon 2-3 cucharadas soperas de las claras montadas a la masa de amapola. Bátelo muy bien con movimientos fuertes (esta poca cantidad de clara montada sirve para que la masa esté más suelta y no quede muy dura). Ahora, poco a poco, incorpora el resto de claras montadas, pero las tienes que añadir con mucho cariño para que la espuma no baje.
- Unta un molde redondo con mantequilla y después espolvoréalo con harina. Elimina la harina que sobra. Diámetro del molde: 21 cm.
- Vierte la masa al molde. Alísala. Hornéala durante unos 40-45 minutos.
- Deja enfriar el pastel al molde 20 minutos. Después saca el molde y deja que el pastel se enfríe del todo en una rejilla.

Fuente: el Baúl Dulce
Juego y arte con amapolas
Juego y arte con amapolas


Curiosidades mágicas de la amapola
Curiosidades mágicas de la amapola

Mensaje
«Soy tu pausa y tu consuelo. Conmigo, tu corazón está tranquilo y tus sueños se convierten en puerto seguro. Te ofrezco paz después de la tormenta y esperanza cuando todo parece yermo. Crezco entre ruinas y tierras pobres para recordarte que la belleza puede surgir incluso en medio de la adversidad. Soy la flor humilde de los márgenes, efímera pero intensa, y te enseño a disfrutar del momento presente. Ven conmigo y deja que el viento te explique que, como cada primavera, la vida siempre renace con colores nuevos.»
Enlaces de interés
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- POSTRE de SEMILLAS de AMAPOLA (Mákos guba), nuevos sabores! – SABORES DE HUNGRÍA. Vídeo recepta.
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- PAN DE LIMÓN 🍋 CON SEMILLAS DE AMAPOLA – RECETA FACILÍSIMA. La Coreta School. Vídeo recepta.

