Siempreviva – Helichrysum stoechas

Plantas herbáceas

Siempreviva o Ramell de Sant Ponç [Catalán]
Helicriso, perpetua o siempreviva [Castellano]
Helichrysum stoechas [Científico]

Introducción

La siempreviva es una planta herbácea perenne muy aromática, típica del Mediterráneo. A pesar de ser pequeña (mide entre 20 y 50 cm de altura), llama la atención por sus florecitas amarillas brillantes que parecen de papel y nunca se marchitan. De hecho, incluso una vez secas mantienen el color y la forma durante mucho tiempo, por eso la llamamos siempreviva, ¡porque parece “siempre viva”! Tiene los tallos finos, erectos y ramificados, de color verde grisáceo y cubiertos de un borrisol blanquecino. Si los tocas, notarás que son un poco ásperos pero flexibles. Cuando llega la primavera, sobre todo entre mayo y julio, la planta se corona con unos ramilletes de florecitas doradas que llenan el aire de un perfume intenso y especiado (hay quien dice que el olor recuerda al curry o a la miel). Imagínate un rincón de bosque seco donde de repente aparecen flores amarillas como botoncitos: es un espectáculo discreto pero precioso, como un tesoro dorado entre las piedras. Es increíble cómo esta planta puede vivir en lugares donde casi no llueve: es fuerte, resistente y no necesita casi nada para crecer. “Una florecita de oro que nunca muere.” ✨

Hojas

Las hojas de la siempreviva son estrechas y alargadas, parecidas a pequeñas agujas o cintas de unos pocos centímetros. Son de color verde grisáceo, pero como están cubiertas de pelos blancos muy finitos tienen un aspecto blanquecino. Son hojas alternas y se disponen abrazando el tallo sin pecíolo. Si nos fijamos bien, veremos que el margen de las hojas está un poco enrollado hacia abajo, esto es un truco de la planta para conservar la humedad. Al tacto son suaves y un poco lanosas y cuando las frotamos con los dedos, liberan un olor muy intensa y característica que nos recuerda al curry.

Frutos y semillas

Después de la floración, la siempreviva forma unos frutos diminutos de color marrón claro. Son tan pequeños (¡menos de 1 mm!) que casi cuestan de ver a simple vista. Pero la naturaleza les ha dado una ayuda para viajar, cada uno lleva un vilano. Cuando el fruto madura y se abre, este vilano actúa como un pequeño paracaídas que permite que el viento se los lleve bien lejos.

Flores

Florece al final de la primavera. Las flores de la siempreviva son su parte más emblemática. Se presentan en grupos densos formando un tipo de inflorescencia que llamamos corimbo. Cada bolita es un capítulo (típico de la familia de las asteráceas) de unos pocos milímetros, y dentro de cada capítulo hay un montón de florecitas tubulosas microscópicas. Las brácteas externas de estos capítulos son duras y secas, de color amarillo doradas, parecen pétalos, pero en realidad hacen de protección. Al tacto, toda la inflorescencia es rígida, como si fuera de papel o paja.

Raíces

La siempreviva se tiene que espabilar para vivir en terrenos pobres y secos, y sus raíces son el aliado perfecto para conseguirlo. No son raíces gruesas ni profundas, sino un sistema radicular fasciculado: esto quiere decir que tiene muchas raicillas finas que salen de la base de la planta y se extienden en todas direcciones. Aunque no sean muy profundas, estas raíces le dan una gran estabilidad y capacidad de supervivencia. Gracias a este sistema, la planta puede vivir muchos años en el mismo lugar.

Hábitat

Etimología

El nombre científico Helichrysum viene del griego: combina las palabras helios (ἥλιος), que quiere decir “sol”, y chrysos (χρυσός), que significa “oro”. “Sol de oro o sol dorado” – ¡qué imagen más acertada para describir estas flores amarillas y resplandecientes como pequeños soles! Los antiguos griegos ya usaban este nombre, y los romanos lo adoptaron (Plinio el Viejo, un escritor romano, hablaba del helichrysos para referirse a esta planta). El epíteto stoechas tiene una historia curiosa: originariamente, Stoechas era el nombre de una especie de lavanda (la lavanda de cabeza de asno, Lavandula stoechas) que crecía en unas islas llamadas Islas Estoéquides, en la costa de la Provenza. Las hojas de aquella lavanda se parecen un poco a las de la siempreviva (son estrechas y un poco enrolladas). Parece que algún botánico antiguo reutilizó el nombre stoechas para nuestra siempreviva por esta semejanza en las hojas. Así pues, Helichrysum stoechas vendría a ser “sol dorado” + “lavanda”, por el color dorado de las flores y las hojas tipo lavanda. Por lo que respecta a los nombres comunes, ¡en catalán tiene un montón! Siempreviva ya hemos dicho que es porque las flores duran muchísimo una vez secas. También se conoce como ramell de Sant Ponç porque tradicionalmente por San Poncio (el 11 de mayo, patrón de los herbolarios) se hacían ramilletes de hierbas medicinales y esta planta estaba presente; como flor de San Juan porque florece por los alrededores de San Juan (24 de junio) y forma parte del grupo de hierbas de San Juan que se recogen aquella noche mágica; flores de todo el año porque literalmente las flores se aguantan casi los 12 meses; o manzanilla (parecido a camomila) por sus propiedades medicinales que recuerdan a la camomila. En castellano se dice siempreviva o perpetua por el mismo motivo de la duración, y también recibe nombres como manzanilla (borda o amarga), ya que es una hierba medicinal similar a la camomila.

Historia de la siempreviva

Historia de la siempreviva

La relación de la siempreviva con los humanos viene de muy antiguo. Ya los griegos y romanos de la antigüedad la conocían y la usaban tanto para remedios como para decoración. Los griegos la empleaban para curar heridas y dolores, de hecho, un remedio antiguo para la gota (un tipo de artritis) consistía en macerar hojas y flores de siempreviva en vino y dar de beber al enfermo. También la utilizaban para hacer coronas y guirnaldas: como las flores no se marchitan, eran ideales para coronar estatuas de dioses y héroes, simbolizando la inmortalidad.

Algunos escritos antiguos mencionan que esta “flor que no se marchita” se usaba para adornar las imágenes de los dioses y para rituales sagrados. Pasando a la edad media, la siempreviva continuó apreciándose en los pueblos mediterráneos. La gente colgaba ramilletes de siempreviva en los hogares porque creían que protegía la casa (las flores secas colgadas en la puerta se pensaba que alejaban malos espíritus y brujas, y de paso perfumaban el ambiente). También se usaba en funerales: en algunos lugares le decían flor de muerto porque era común ponerla en los ramos funerarios y coronas de cementerio, gracias a su capacidad de durar, representaba la eterna memoria de los difuntos. En las boticas antiguas, la siempreviva formaba parte de remedios para muchos males, y era una de las hierbas valiosas de tener secada todo el año (de aquí viene aquello de “flor de todo el año”). Ya en tiempos más recientes, con el desarrollo de la perfumería y la aromaterapia, la siempreviva se ha hecho famosa por su aceite esencial: es un aceite amarillento que se extrae de sus flores y que tiene propiedades curativas para la piel. Hoy en día, de hecho, el aceite de siempreviva (conocido como immortelle en cosmética) es muy buscado para hacer cremas antiedad y para regenerar la piel.

También es una planta protagonista en ferias y tradiciones: por ejemplo, en la Feria de Sant Ponç de Barcelona y otros pueblos (una feria de hierbas medicinales que se celebra en mayo) nunca faltan ramos de siempreviva entre las paradas; y por San Juan, como decíamos, es una de las 7 hierbas que se recogen la noche del fuego para bendecirlas con el rocío y colgarlas en casa como amuleto de salud para todo el año. En resumen, la siempreviva ha acompañado a nuestras abuelas y bisabuelas en la medicina popular, en rituales de protección e incluso en el arte de hacer ramos secos decorativos, ganándose a pulso el título de “flor inmortal” a lo largo de la historia.

Propiedades y usos medicinales de la siempreviva

Propiedades y usos medicinales de la siempreviva

A pesar de su aspecto humilde, la siempreviva es una farmacia en miniatura. Sus flores y hojas contienen sustancias beneficiosas: flavonoides, aceite esencial y otros compuestos que le dan propiedades medicinales variadas. ¿Cuáles son estas propiedades? Pues resulta que la siempreviva es antiinflamatoria, antialérgica, expectorante, digestiva, diurética y cicatrizante, entre otras.

¡Esto quiere decir que sirve para muchas cosas! Por ejemplo, tradicionalmente se ha usado la infusión de flores de siempreviva para tratar los resfriados y la tos. Tiene efectos pectorales: ayuda a calmar la tos seca y a expulsar moco, porque actúa como suave expectorante. También es febrífuga, es decir, ayuda a bajar la fiebre en procesos gripales (como una aspirina natural pero más suave). Además, es conocida como uno de los mejores antihistamínicos naturales: tomar infusión puede aliviar los síntomas de la alergia (estornudos, picores de nariz y ojos) gracias a su efecto antialérgico y antiinflamatorio; por eso se dice que es ideal en primavera cuando hay alergias al polen. La siempreviva también se utiliza para problemas digestivos: sus sustancias amargantes estimulan los jugos gástricos y pancreáticos, mejorando la digestión, y actúa de colerético (ayuda al hígado y la vesícula a producir bilis). A la vez, tiene un punto diurético (nos hace orinar un poco más), cosa útil para limpiar riñones y tratar pequeñas retenciones de líquidos o infecciones urinarias suaves. En la medicina popular, un uso muy apreciado es para la piel: el aceite o pomada de siempreviva se aplica sobre contusiones, quemaduras, eccemas o heridas, ya que acelera la curación y regenera la piel (cicatrizante y protector de los tejidos).

Si te picaran muchos mosquitos o de urticaria, por ejemplo, una infusión concentrada de siempreviva aplicada con compresas calma la inflamación y el picor. También se ha usado para aliviar dolores reumáticos y de las articulaciones (gracias a su efecto antiinflamatorio) e incluso contra la gota y la artritis, ya que actúa como antireumático y antigotoso. Otra propiedad interesante: es antimicrobiana, o sea que dificulta el crecimiento de algunas bacterias y hongos – por eso los curanderos la ponían en jarabes para la tos o preparados para infecciones, para aprovechar este efecto desinfectante.

En resumen, la siempreviva es de aquellas plantas multiuso de la farmacia natural: sirve para la garganta, los pulmones, la piel, el estómago, los riñones… Y todo esto de manera bastante suave y segura. ¿Cómo se toma? Sobre todo en infusión de las sumidades floridas (flores secas): se deja reposar una cucharada de flores en agua caliente unos minutos, ¡y para dentro! Este té amargante (no muy bueno de sabor, todo se ha de decir, es un poco amargo) se puede endulzar con miel y es ideal antes de ir a dormir si tienes tos o alergia. También se puede preparar un oleato (aceite macerado): se dejan las flores en aceite de oliva al sol durante seis o siete semanas para que el aceite extraiga los principios activos, y después este aceite se puede usar para hacer masajes a zonas doloridas o irritadas.

Precauciones

La siempreviva, tomada en cantidades moderadas como infusión, es bastante segura y no tóxica. Aún así, como pasa con todas las hierbas medicinales, se ha de utilizar con sensatez: mejor no dar a niños muy pequeños ni a embarazadas sin consejo médico, y respetar las dosis (no por tomar mucho hará más efecto).

Otros usos de la siempreviva

Otros usos de la siempreviva

Además de los usos medicinales, la siempreviva tiene otras aplicaciones curiosas. Uno de ellos es en el mundo de los olores: gracias a su perfume intenso, se utiliza en perfumería y aromaterapia.

El aceite esencial de siempreviva es muy apreciado para hacer perfumes y colonias, ya que actúa como fijador (ayuda a que el aroma dure más tiempo) y aporta unas notas cálidas y dulces, con toques de miel, especias y heno. Imaginemos un perfume de verano: unas gotitas de immortelle (siempreviva) le dan un fondo dorado y envolvente. En aromaterapia, difundir unas gotas de aceite de siempreviva dicen que ayuda a relajar la mente y favorecer la positividad, como si nos lleváramos un poco de sol a casa. Otro uso importante es en jardinería sostenible. La siempreviva es una planta ideal para jardines de bajo mantenimiento: aguanta la sequía, no hace falta regarla casi, y encima decora con su color amarillo. Mucha gente la planta en rocallas, taludes o tiestos soleados para disfrutar de su contraste de hojas grisáceas y flores amarillas. Además, atrae insectos buenos (como abejas) y espanta algunos malos: su aroma actúa como repelente suave de ciertos insectos, así que tener cerca del huerto puede ayudar a mantener plagas a raya.

También se emplea en ramos secos y manualidades: seguro que alguna vez has visto un ramillete decorativo con flores secas amarillas, seguramente eran siemprevivas. Se recogen justo cuando sus flores empiezan a abrirse y se cuelgan boca abajo para secarlas; una vez secas, como conservan el color, se usan para crear centros de mesa, coronas decorativas y adornos que duran mucho tiempo. Antiguamente, en el campo, también era costumbre poner bolsitas de tela con siempreviva seca, espliego y romero dentro de los armarios para perfumar la ropa y espantar insectos (arañas, polillas). Finalmente, te podría sorprender que en algunos lugares se ha probado a usar la siempreviva en la cocina: hay chefs que la han usado para dar un toque de aroma a platos, aceite infusionado o licores de hierbas. Las flores jóvenes y hojas tiernas, en pequeñas cantidades, pueden aromatizar infusiones o vinagres, aportando un regusto amargo y especiado. No es una “hierba comestible” muy común porque es bastante amarga.

Curiosidades mágicas de la siempreviva

Curiosidades mágicas de la siempreviva

Astrología

Desde la antigüedad se ha asociado la siempreviva con la energía del Sol. El Sol, en astrología, representa la vida, la vitalidad y la fuerza interior, y tiene sentido: las flores doradas de la siempreviva parecen pequeños soles y la planta permanece inalterable como un símbolo de vida eterna. Algunos herbolarios antiguos decían que esta hierba era gobernada por el Sol y que recogerla un domingo (día dedicado al Sol) le potenciaba las propiedades. También se consideraba que estaba conectada con el fuego (por su color y porque crece en lugares soleados y secos). Por eso, en rituales solares o de purificación, la siempreviva tenía un lugar especial. En cambio, otras tradiciones le atribuyen influencia de Saturno en cuanto a su persistencia (Saturno rige lo que perdura y el tiempo), pero en general prevalece la imagen solar y radiante de la planta.

Magia

La siempreviva es conocida como la “flor de la inmortalidad” en círculos esotéricos. Se creía que llevar encima unas flores de siempreviva secas podía ayudar a prolongar la vida o mantenerse joven durante más tiempo – ¡al fin y al cabo, llevas contigo algo que no se marchita nunca! También ha sido un amuleto de protección: como ya hemos dicho, se colgaban ramilletes de siempreviva en las puertas o ventanas para barrar el paso a los malos espíritus, a la envidia y a la negatividad. Dice la tradición que las malas brujas se entretenían contando los capullos de la siempreviva y no entraban en casa, o simplemente que la energía solar de la planta echaba fuera las vibraciones malas. En algunos rituales mágicos europeos, la siempreviva se ha usado para atraer la buena suerte y la prosperidad: por ejemplo, esparcir unas cuantas flores secas en los rincones del hogar o en la despensa se decía que atraía dinero y abundancia (quizás por su color de oro, símbolo de riqueza). También hay quien la usaba en encantamientos de amor y fidelidad: regalar una siempreviva a alguien amado simboliza un amor eterno que no se apaga, y colocarla debajo de la almohada la noche de San Juan supuestamente hacía soñar con el futuro enamorado o consolidaba los vínculos afectivos. En la medicina popular mágica, se preparaban cojines de hierbas con siempreviva, espliego y manzanilla para inducir sueños tranquilos y alejar las pesadillas – aquí nuestra amiga ponía su granito de arena calmante. En África del Sur, algunas tribus quemaban especies de Helichrysum en rituales para conectar con los antepasados (su humo aromático se ofrece a los espíritus) y para purificar el ambiente de malos espíritus y también de insectos (ya que el humo de siempreviva tiene propiedades insecticidas suaves).

Vemos pues que la siempreviva está bien presente en la magia verde de diversas culturas: una planta que simboliza la duración, la protección y la luz, utilizada en encantamientos para dar fortaleza espiritual y mantener la alegría (¡recordemos que el amarillo es el color de la alegría!). Incluso en algunas leyendas se dice que aquellos que llevan siempreviva encima nunca se pierden en el bosque, porque la flor guía el camino de retorno (como un hilo de Ariadna dorado). Sea como sea, es bonito pensar que esta florecita resistente, que sobrevive a la sequía y al paso del tiempo, también pueda echarnos una mano para superar adversidades y llenarnos de energía positiva.

Mensaje

«Soy la flor eterna, la pequeña luz dorada que brilla bajo el sol implacable. Me encontrarás allí donde otros desfallecen, adornando de amarillo los caminos polvorientos y las rocas calientes. Yo te traigo un mensaje de resistencia y esperanza: ni la sequía ni el paso del tiempo pueden conmigo, y quiero enseñarte que tú también puedes superar los obstáculos y renacer cada día. Si me llevas contigo, te llenaré de luz y calma; con mi aroma suave alejaré tus penas y perfumaré tus sueños. Soy humilde y pequeña, pero guardo la fuerza del sol en mis pétalos dorados. Yo soy la siempreviva, la que nunca se marchita, y vengo a recordarte que, con resiliencia y luz en el corazón, la vida siempre triunfa.»

Bibliografía

Bibliografía

  • Cirujeda Ranzenberger, Alicia y Zaragoza Larios, Carlos. ‘La cara amable de las malas hierbas’. Aragón: CITA (Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón, 2013, p. 158.