Malva – Malva sylvestris
Plantas herbáceas
Malva [Catalán]
Malva [Castellano]
Malva sylvestris [Científico]


Hábitat
La malva común crece en una amplia variedad de entornos, pero prefiere zonas con pleno sol o parcial. Es frecuente encontrarla en prados, márgenes de caminos, campos y jardines, también crece en los setos y en los eriales de toda Europa.
La Malva sylvestris es muy importante para los ecosistemas, ya que sus flores atraen polinizadores como las abejas y las mariposas, contribuyendo a la biodiversidad.
Historia de la malva
Historia de la malva
En la antigua Grecia, Hipócrates, el padre de la medicina, la recomendaba por sus propiedades emolientes y antiinflamatorias. Los griegos la utilizaban para tratar diversas enfermedades, incluyendo las infecciones respiratorias y los problemas digestivos. Los romanos también apreciaban la malva común. Plinio el Viejo, un escritor y naturalista romano, mencionaba la malva como un remedio popular para diversas dolencias. Los romanos la consumían tanto en la alimentación como en la medicina. Era una planta valorada por sus efectos calmantes sobre las mucosas y la piel. Durante la Edad Media, la Malva sylvestris continuó siendo una planta muy apreciada. Los herbolarios medievales la utilizaban por sus propiedades medicinales. Era un ingrediente común en los ungüentos y las infusiones que se usaban para tratar heridas, picaduras de insectos, e inflamaciones. Además, sus hojas y flores eran consumidas en forma de sopas y ensaladas, especialmente en épocas de carestía.
«Con agua, malvas y un mortero, boticario quiero ser.»
Dicho popular

Usos medicinales de la malva
Usos medicinales de la malva
Su contenido en mucílago sirve como fluidificador de la mucosidad en el tratamiento de la tos, de la bronquitis, de la laringitis y de la amigdalitis. Se utiliza especialmente en vía externa, en gárgaras y colutorios bucales. También se recomienda en los problemas de gastroenteritis no diarreica, así como para las hemorroides y para el eccema en aplicaciones externas. Las hojas frescas también se han usado en vía externa para el tratamiento de úlceras de la piel.
- Propiedades antiinflamatorias: La malva es rica en mucílagos, sustancias que calman la inflamación e irritación de las mucosas. Esto la convierte en un remedio ideal para afecciones como resfriados, faringitis, tos, gastritis, colitis e irritaciones de la piel.
- Propiedades digestivas: Los mucílagos de la malva también actúan como laxante suave, ayudando a regular el tránsito intestinal y aliviar el estreñimiento. Además, protege la mucosa digestiva y favorece la digestión.
- Propiedades cicatrizantes: La malva acelera la cicatrización de heridas, úlceras y quemaduras gracias a sus propiedades astringentes y antisépticas.
- Propiedades emolientes y suavizantes: La malva es ideal para calmar la piel seca, irritada o con picor. Se utiliza en infusiones para hacer baños, compresas o como ingrediente en cremas y lociones caseras.
- Rica en vitaminas y minerales: La malva contiene vitaminas A, B1, B2, C y E, así como minerales como el calcio, el potasio, el magnesio y el hierro.

Cómo aprovechar los beneficios medicinales de la malva
- Infusión: Añada una cucharada de flores y hojas de malva secas a una taza de agua hirviendo. Deje reposar 7 minutos, filtre y beba. Puede añadir miel o limón al gusto. Ideal para calmar la tos, la irritación de garganta y problemas digestivos.
- Compresa: Haga una infusión como la receta anterior. Sumerja una compresa de tela limpia en la infusión caliente, exprímala ligeramente y aplíquela sobre la zona afectada durante 10-15 minutos. Para aliviar inflamaciones, heridas y picores en la piel.
- Ungüento: Mezcle 2 cucharadas de polvo de malva seca con 50 g de aceite de oliva o vaselina. Aplique suavemente sobre la piel seca, irritada o con heridas. Para hidratar, suavizar y cicatrizar la piel.
- Ensalada: Aporte un toque nutritivo a sus ensaladas añadiendo hojas de malva frescas.
- Sopas y guisos: Aproveche el sabor y las propiedades de la malva añadiéndola a sus sopas y guisos preferidos.

Consejos:
- Asegúrese de recoger la malva de zonas libres de contaminación.
- Si tiene alguna alergia o está tomando medicamentos, consulte con su médico antes de utilizar la malva con fines medicinales.
- Empiece con dosis bajas y aumente gradualmente según su tolerancia.
- La malva no es un sustituto de los tratamientos médicos convencionales.
Con estas recomendaciones, puede empezar a disfrutar de los múltiples beneficios medicinales de la malva e incorporarla a su rutina de salud y bienestar de manera natural y segura.
Usos comestibles de la malva
Usos comestibles de la malva
La malva no solo es una planta bella y medicinal, sino que también es un ingrediente delicioso y versátil en la cocina. Sus hojas tiernas, flores suaves y frutos secos aportan un sabor único y una textura crujiente a diversos platos. Además, la malva es una buena fuente de nutrientes, lo que la convierte en un complemento ideal para una dieta saludable.
Diversas partes de esta planta son comestibles. Las hojas tiernas pueden ser consumidas crudas en ensalada, cocidas en sopa o bien rehogadas después de una cocción previa. Los capullos florales se pueden preparar en adobo con vinagre. No obstante, la parte de la planta más aprovechada son los frutos inmaduros y tiernos frecuentemente llamados panecillos o quesitos, que pueden ser comidos directamente en el campo sin ninguna preparación como aperitivo o en ensaladas. También se usan para decorar postres. Las flores pueden ser empleadas para preparar infusiones y como ingrediente en licores como, por ejemplo, la ratafía.
La malva tiene un elevado contenido en vitamina B2 y, en cambio, es una planta muy pobre en ácido oxálico.
Tiene un gusto extremadamente suave y su valoración es excelente si eliminamos el mucílago de sus hojas. Lo conseguiremos de forma muy sencilla cociendo las hojas al vapor durante 10 minutos antes de preparar el plato que deseemos. De esta manera la aceptación de la malva será prácticamente total, con un aspecto y textura que recordarán a las espinacas. Por el contrario, si no eliminamos el mucílago la aceptación de la malva será muy modesta.

En Cataluña no ha habido, hasta ahora, mucha tradición de consumir hojas de malva, pero nos estamos perdiendo un alimento con un gran potencial, como bien saben en muchos lugares del mundo (como India, Sudamérica o Magreb) donde siempre se ha consumido como una verdura más. Sino solo hace falta que preguntéis a vuestros vecinos o vecinas de origen marroquí cómo preparan la “bakkoula”.
Un regalo de la naturaleza para tu paladar
Nutrición: La malva es rica en vitaminas A, B y C, así como en minerales como el calcio, el potasio, el magnesio y el hierro. Además, es una buena fuente de fibra, que ayuda a regular el tránsito intestinal y saciar el hambre.
Sabor: La malva tiene un sabor ligeramente salado y a nuez, con un toque de gusto terroso. Las hojas jóvenes son más suaves, mientras que las más maduras tienen un sabor más intenso.
Versatilidad: La malva se puede consumir de muchas maneras: cruda en ensaladas, cocida en sopas y guisos, salteada como verdura, o incluso seca y triturada para añadirla a especias e infusiones.
Consejos:
- A la hora de cocinar con malva, es importante no cocinarla demasiado tiempo, ya que puede perder su color verde vibrante y su textura crujiente.
- Las hojas de malva se pueden conservar en la nevera en una bolsa de plástico perforada durante unos 3 días.
- Las flores de malva se pueden añadir a ensaladas, bebidas refrescantes e infusiones para darles un toque de color y sabor.
Recetas con malva
Chips de malva1
Ingredientes:
- Un bol de hojas de malva
- Níscalos
- Aceite
- Sal
Procedimiento:
- Lavamos las hojas de malva y también los níscalos. Si los lavamos lo suficientemente bien y eliminamos la tierra, no hará falta pelarlos.
- Seguidamente, con un pelador, los cortaremos en láminas finas.
- Freímos las hojas de malva y las láminas de níscalo en la sartén con aceite caliente (podéis hacerlo también al horno, que es más saludable, pero aun así tendréis que añadir un buen chorro de aceite para que no quede demasiado seco).
- Las malvas estarán hechas en medio minuto, mientras que los níscalos tardan un par o tres de minutos, y debemos vigilar porque tanto si los freímos como si los hacemos al horno, llega un punto en que se queman muy rápidamente.
- Eliminamos el exceso de aceite, añadimos un punto de sal, ¡y a disfrutar!

Fuente: Eixarcolant
Ensalada marroquí de malva. Khoubiza o Bakkoula2
Ingredientes:
- Un manojo (150 grs aprox.) de hojas y tallos de malva
- 1/2 taza de aceite de oliva
- 1/2 taza de perejil picado y/o cilantro – (yo uso una mezcla)
- 4 dientes de ajo, prensados o picados finamente – o más al gusto
- 1½ cucharaditas de pimentón dulce
- 1½ cucharaditas de comino
- ¼ cucharadita de sal – o más al gusto
- ¼ cucharadita de pimienta de cayena – o al gusto (opcional)
- 2 cucharadas de zumo de limón – o al gusto
- 1 pulpa de limón conservada – picada
- Piel de limón conservada – para adornar
- 1 puñado de aceitunas rojas – para adornar
Procedimiento:
- En un bol grande o una pila llena de agua, lavad bien la malva. Enjuagadla y escurridla bien. Cortad las hojas y los tallos y ponedlos en una cesta de vapor sobre agua hirviendo. No pasa nada si las hojas se amontonan por encima del borde.
- Coced la malva al vapor durante 15-20 minutos o hasta que esté tierna. Se reducirá mucho de volumen y se volverá de color más oscuro.
- Exprimed o presionad para sacar el agua sobrante de la malva al vapor. Podéis hacerlo directamente en la cesta de vapor con una cuchara de madera o una espátula para presionar la malva contra los lados de la cesta.

Fuente: Taste of Maroc
Curiosidades mágicas de la malva
Curiosidades mágicas de la malva

Referencias
Bibliografía
- Dr. Berdonces, José Luis. ‘Plantas Medicinales”. Madrid: Ediciones Oberon, , 2016, p. 176
- Culpeper, Nicolás. ‘Herbario Completo’. Madrid: Editorial Tritemio, S.L., 2015, p. 177-179.
- Vàzquez Molina, Gabriel. La Magia de las Hierbas. Guipuzkoa: Txertoa argitaletxea (Euskal Gaiak Abark S.L.), 2012.
- Cirujeda Razenberger, Alicia y Zaragoza Larios, Carlos. La cara amable de las malas hierbas. Usos alimentarios, medicinales y ornamentales de las plantas arvenses. Aragón: CITA (Centro de investigación y tecnología agroalimentaria de Aragón), p. 68-69

